Entradas

Diluvio tropical

 No es de extrañarse que la lluvia donde vivo parezcan piedras que cayeron del cielo. Parece la ira de un dios o las lágrimas de los que han caído. Caen con fuerza y así rompen el suelo. Caen con fuerza y te golpean en la conciencia. Las tormentas de mi trópico se asemejan a los pensamientos locos de algunos y a mis emociones incomprendidas que provoco. Peco de ignorante si lo digo, pero aún no conozco el nombre del dios de la lluvia al que invocaban mis antepasados, si fuera que realmente existe, creo que es un ser iracundo que excreta la cólera en forma de lluvia pero que a su vez nos deja beber de ella para bien, para la vida y para calmar la sed. Si usted, persona que lee esto, no ha vivido una experiencia de diluvio tropical, es porque no ha visitado mi tierra. Aquí la lluvia es como una tela blanca que desvanece lo que se ve en lo profundo. Oculta todo y causa ceguera del paisaje y no permite ver lo que hay a unos metros porque así como refresca, crea caos que se filtra entre...

De los días que no hay sol

Dicen que nos espera un mejor mañana. Algunos dicen que poner una sonrisa en el rostro ayuda a mejor el día. Yo, la verdad no puedo negar a una o afirmar a la otra. Sinceramente puedo caer en la oscuridad del corazón sin darme cuenta y perfectamente volver al mar de la alegría por la situación más insignificante. Es algo así como las arenas movedizas del alma: inconstantes, impredecibles y cambiantes. No son esculpidas a mano, sino llevada por el viento. No son hechas por el barrio sino por el ardor en el pecho. Es como atragantarse con el dolor, dolor que da semilla y produce un árbol en la tierra del corazón. Y es ahí entonces donde mi mirada se pierde, mi mente viaja y mi conciencia se enmudece porque voy en camino al limbo, a ese ciclo interminable de estar dormido pero despierto e inconciente. He llegado al punto de apreciar la música lenta y suave; aquello ruidoso me dirige a la locura, aunque de vez en cuando me gusta la dosis de energía que me inyecta. De los días que no hay so...

La risa es mi paga

Entre la mañana y la tarde del día primero, encontraba los significados de la risa y la plegaria simplificados en el arcoiris. Mientras bebía lento mi café, codeaba con mis emociones en una montaña rusa de combinaciones que a cualquiera inspirarían. Viento en popa y con marcha hacia adelante, tome mi mejor sonrisa para darle una alegría a alguien que tuviera un día oscuro. Descubrí que en mi está el poder para hacer reír y arrebatarle a alguien una sonrisa como si fuera una paga incalculable. La risa es mi paga, la felicidad es incalculable.

Dolor

Me encuentro en la acera del bulevar. Como un niño que mira el más hermoso juguete pero que no puede pagar. Encuentro una limitante en la ventana para poder tomarlo y correr hacia la felicidad. Mis sentidos se doblegan y la locura me estremece entre tanto que me ahogo en llanto en cada anochecer. Se me rasga el alma como un trapo roto. Se me rasgan las ideas y me clavo agujas en el pecho. La impotencia me carcome porque creo que Dios no está de mi lado. Siempre he pensado que nunca lo ha estado. Me aterra la idea de perder el aliento, de perder un tesoro. Maldigo la hora en que se forjó este hombre y decidieron hacerlo como es. Maldigo a los hombres que destruyeron mis sentimientos y me humillaron entre tanto lodo y me hicieron comer del odio y beber de su veneno asqueroso. La podrida escama que carcomió mi corazón le atoró con una piedra las emociones. Desearía volver al pasado y escoger a otro padre y rogarle a mi madre que no cometa los errores que cometió. Ahora q...

Fantasmas

Soledad.... peor enemigo. Tristeza... dolor, cáncer, lo que sea que carcome lo que no se toca. Lecho de muerte sútil, que yace entre los escombros de una vida corroída por los dardos venenosos del ayer. Paseo de bestias y demonios se ha convertido mi cabeza, es ahora preciso como una casa que se caea pedazos y a solas entre el viento y el polvo que no tienen origen y que brotan de lugares ocultos entre malditas paredes de las que brota sangre. Fantasma... yo,  perdido. ¿Esperanza? Clavo que me sostiene. Aferrado a destellos, me pongo a caminar por en medio de un estrecho bosque que sacude con violencia las copas de los árboles. Se escuchan gritos que nacen dentro de mi y me asustan. Se oyen las uñas posarse en un espejo que odio ver y que me obligan a mirar, pero cierro los ojos contra la volutand de aquellos que me invitan a observar sonriendo. Escupo en mi sepulcro y tirado de rodillas me aprieto con los dos brazos el pecho; con los ojos nublados de agua purificad...

La fuerza que palpita

¿Has encontrado un bocanada de aire en medio de los escombros de una vida? ¿Has pensado en peinar con besos un alma que se conecta con la tuya en una misma vía? ¿Has pensado cómo tu sombra me hace morada para apartarme del verano de tristeza que seca las raíces? ¿Has visto como palpita el corazón?, me pregunto, ¿qué le da la fuerza a la carne que golpea con sangre las venas sin parar? Lo más cercano a entender al corazón, me pone en su posición de dejarme llevar por ese impulso que lo mantiene dando vida. ¿Sos como uno para mi? Es curioso que esa misma energía que brota de la rueda en el centro de tu ser venga a ser la luz que brota de la rueda que inflamas cual llama ardiente desde la tuya. Me conecto con la batería baja y permanezco enchufado a tu sonrisa, aherido a la carne como templo que seduce a falta de fe con tal recobrar la senda religosa del querer. Estuve aparcado a la orilla de la calle sin rumbo de corrientes emotivas por un tiempo. Aguardaba la razón para move...

No soy

No soy un perro, ni una bocanada de aire tortuosa, No soy un grano que pica, ni mucho menos un cólico incrustado en la boca del estómago, No soy la esencia amarga en tu paladar, ni una espina punzante que se mete por debajo de las uñas, No arremeto contra el polvo cuando viajo, solamente escribo en piedra mis leyes de autonomía, Remo hasta la orilla cuando lo amerita; desnudo, con agua de sal en la piel y la ira en un ojo que no se quita, Por mi herida brota miel que endulza el buen gusto, no suelo arrojar veneno, solo una encima seductora que te atrae por las piernas y te embruja en el cerebro. Por mi parte solo pido que ya deje usted en claro la sentencia que me dicta, quite de su boca la inútil tontería y me abra bien los labios que esa lengua es solo mía, Ni soy espina en el corazón, ni cáncer que carcome puesto que vengo a derramar mi amor en tus praderas y tomarte sin cautela; me despierto ya te pienso, estoy loco y no me entiendo... pero claro si es que estás desn...