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Entre el miedo y la plenitud.

¡Quiero libertad! Escucho de fondo una canción que canta por mi. Ella en versos, expresa el sentimiento que me embriaga. Mi cabeza resentida como si hubiera chocado contra una pared y mi mente está en una carrera de ideas que no descansan. Entre mil mareas me monto a una barca yo solo y deseo tanto verte a mi lado para charlar unas horas y hablar... aunque lo más importante deberá ser escucharte a vos. Emociones a flor de piel que causan congoja y una actitud errónea que aprisiona con vehemencia. La lucha es entre yo y mi otro yo; la lucha es entre el miedo y la plenitud de vida que deseo vivir. Buscando pretextos y mil cosas más, buscando pretextos para alimentar el miedo. Buscando el miedo para ocultar una verdad, buscando el miedo para alejarme de la bondad. Sí, me he encontrado entre el miedo y ese deseo lejano al capricho y cercano al sabor que da la vida. Otra vez escucho esos acordes, otra vez los escucho para relajarme. Abro mis labios para cantar y pedir otra vez, ser transfor...

... sin llorar como un niño.

He dado mil vueltas, he perdido el tiempo, me hice daño ciegamente. ¿Era necesario demorar tanto para darme cuenta? Un alma vertida en suciedad que se deleitaba en estar equivocado. Pero no era tarde para darme cuenta cuál era mi hogar realmente. De vuelta en el lugar secreto; entre vos y yo no hay nada que ocultar. Me di cuenta al llorar y recordar que no podría estar ante ti, escucharte hablar sin llorar como un niño Encontré mi hogar y encontré la razón de mi vida otra vez. Encontré el lugar para que mi corazón esté de nuevo lleno de vida. Encontré el lugar donde puedo ser un niño y llorar, amar desesperadamente. Encontré de nuevo, mi razón de ser. Experiencia que va más allá de lo que se ve, vive y respira. No tengo palabras, sólo sé que me haces ser otra vez yo.

en el abismo de la naturaleza que soy

Soy nadie, nada hago; pareciera que aunque no quisiera tengo veneno que carcome las almas. Soy nadie, dentro de un lago de placer cegado en la penumbra; veo como un perro muerto vive en mi y huele a un plan malévolo que carcome lo que toco. Rechazo los actos, pienso distinto pero mis manos cortan la piel que se acerca a un metro de distancia. Culpable de mi propio juicio, donde el juez sólo calla y me ve a los ojos para bajar la mirada. Río que no se devuelve, maldita sea la hora en que las espinas me envenenaron. Tomé la fórmula secreta y el magma ardiente paso a embrujarme con aroma a mujer. Pecado y condena; sin redención la verdad es una y la respuesta la misma. ¿Mirá quién sos? ¡El mismo que vive en el abismo de mi yo! Intento fallido, derrota similar, golpe fuerte, la perdida de un ser bello que iluminaba mi ser. No sé qué hacer, no sé como hacer, no sé qué hacer, no sé cómo hacer. Que alguien me lleve a dormir y renazca siendo humano; que alguien me lleve a dormir y renazca sien...

Te veo

Escuchame por un momento, que te tengo que hablar y mientras lo hago, por favor cerra los ojos para que la luz no te haga distraerte de lo que te voy a decir. ¡Sos la culpable! Luego de más de 31 millones de segundos, reconozco que perdí el tiempo pensando en una sola cosa: Aunque la señales no fueron claras, mi esperanza debe servir de algo. Vos has planeado todo un plan cuya estrategia consiste fervientemente en robar mi corazón. Tu mente maestra, concreta el acto con tan sólo una mirada tierna que termina en mis labios sedientos con un beso. Y es que tu nombre y las letras que lo componen, no dudaron en poblar una mente como la mía y ahora sos la dueña de un lugar que estaba desolado. Te veo así. Así te veo, no lo oculto y estoy como un niño ilusionado con la llegada de un juguete que le da felicidad. Inevitable es no pensar en vos con un atardecer. Me he convencido de lo que sos y aunque me cueste creer, la oportunidad ha llegado. Te veo para mi, te veo así para estar ahí, te veo c...

Rompecabezas

Como quién juega sin saber las reglas así él, echó su suerte. Nadie lo advirtió y se dejó llevar. Esclavo de seducción, embrujado por un perfume y hambriento de amor; él separaba su alma de la mente. Condenado por si mismo, ahogado por la soledad y cegado por la burla: cayó en su trampa. Engañado y con su alma hecha pedazos, pasó de la ilusión a la separación de piezas. ¡Sí, de piezas! Corazón de rompecabezas, desarmado por un encanto en tacones. Estado actual: En peligro. Su alma se dio en venta y un único comprador accedió al precio. Como un demonio sagaz ella se alimenta de su dolor. Por más que trata de mostrar su interés, la asesina le ignora y continúa matando lo que queda de su ser. Acá ya no hay consejos, acá no hay más que decir; el fruto está podrido y la mosca sembró gusanos. Los besos del demonio tienen precio pero las cuentas están vacías y ya no hay con qué pagar. Ni escaparse de su cuerpo le haría bien, ni evitar su presencia le haría bien. Ahora el piensa que morir es t...

Fugaz; retracción del cuerpo.

La mañana se despierta junto a él. Un sol tímido se asoma por el este y disipa tinieblas frías que acamparon en la noche como vigilantes inagotables. Con sólo segundos de haber dejado el sueño, su mente traicionera lo indujo a pensar lo que anoche le desvelaba. Angustia y tristeza fugaz, apretaban su pecho con un dolor lejano a la conciencia pero cercano al corazón. Un goteo amargo, persiste en llenar un tanque vacío, su cabeza impulsada por la razón recuerda de una teoría ilusa que habla de retraer un cuerpo que se ésta acercando a otro. Con una fórmula que se dibuja al cerrar los ojos, él: Recuerda lo fugaz. Se cierra en creer que le pasará otra vez, sus reflexiones lo obligan pero no su decisión. ¿Acaso hay una razón para retraer un cuerpo? ¿Existe un motivo natural lógico que tenga sentido? Los versos que escribe con la pluma de sus manos, quedan impresos sobre el lienzo del ocaso y son su motivación Cada día busca dar lo mejor, pero las gotas amargas lo envenenan con locura y mil...

Clamor de labios y piel .

Solo en casa, con una mano bajo la cabeza viendo al techo decido salir a caminar por un café. Saco mis pies de la cama y me pongo unos tenis, lavados los dientes tomo mi celular y salgo de casa con destino desconocido. Era una tarde perfecta de verano en enero; el cielo enrojecido y un poco de brisa soplando en el rostro lo hacían aún más perfecto para despejar la mente. Paso lento, siento vibrar la bolsa de mi pantalón. Veo que tengo un mensaje y es tuyo: -"¿Qué haces?" - Me dijiste. Una sonrisa previa a leerlo se dibujó en mi cara. -Sali a caminar ¿y vos? - Te pregunté de vuelta como parte del protocolo. .... espero.... Re envío el mensaje pues varios minutos han pasado y no contestas. Me desentiendo del teléfono y continuo caminando con destino café. Al ir caminando, la vibración del celular se hace poco perfectible. Mi mente me recuerda revisar (de forma automática) mi bolsillo para ver si tengo algún mensaje y en efecto, ahí estaba el tuyo. -"Nada, estoy sola en cas...